martes, octubre 30, 2007

Sobre la píldora y la objeción de conciencia


Precandidato Presidencial

Trivelli rechazó objeción de conciencia en venta de píldora del día después

"En Chile existe la separación de la Iglesia y del Estado desde 1925 y por lo tanto, volver a esta discusión es retrotraerse a un debate tan antiguo como la creación del matrimonio civil o de los cementerios laicos", dijo. (TERRA.CL)


SANTIAGO, octubre 30.- El precandidato presidencial de la DC, Marcelo Trivelli, se refirió a la polémica generada por las multas cursadas por el Ministerio de Salud a las grandes cadenas de farmacias que se niegan a vender la llamada píldora del día después.

Asimismo, salió al paso de las declaraciones formuladas por el presidente de la Cámara de Diputados, Patricio Walker, quien sostuvo que obligar a las farmacias a vender la píldora "atenta contra la libertad de conciencia".

Trivelli subrayó que "en Chile existe la separación de la Iglesia y del Estado desde 1925 y por lo tanto, volver a esta discusión es retrotraerse a un debate tan antiguo como la creación del matrimonio civil o de los cementerios laicos, que eran rechazados por los conservadores".

Indicó que "además, la legislación chilena no contempla la objeción de conciencia en ningún caso y por lo tanto, el planteamiento del presidente de la Cámara es equivocado".

En opinión de Trivelli, "el código sanitario debe ser cumplido por todos los chilenos y en consecuencia el formulario nacional también, por lo que no es aceptable la actitud de las cadenas farmacéuticas que se niegan a hacer cumplir la ley".

"Una de las reglas básicas de la sociedad es que todos deben respetar y cumplir con las leyes, no importando el poder económico o político que tengan. No hay nadie que esté por sobre la ley" concluyó.

1 comentario:

Manuel José dijo...

Sr. Trivelli: No defenderé mi postura, sólo rechazaré sus débiles argumentos.
En primer lugar, que la separación de Iglesia-Estado haya sido 1925 no aporta absolutamente nada al debate al que pretende referirse, bajo este argumento la Iglesia no podría decir nada por el simple hecho de haberse separado del Estado. En segundo lugar, la Iglesia explica su postura tanto a partir de la fe como de la razón, por lo que para aquellos que no tienen fe significa un gran aporte conocer el fundamento racional que tiene el rechazo a la píldora y específicamente a la obligatoriedad de su distribución por las farmacias -propuesto y divulgado precisamente por la Iglesia- pues de ese modo se pueden tomar las decisiones con conocimiento de causa y no bajo "la ley del más fuerte"; por la tanto, independiente de que el Estado esté junto o separado de la Iglesia ésta sí tiene mucho que decir (y si es que aún se resiste a eso, respete su opinión por ser ésta un pilar fundamental de la sociedad, ¿Qué pasaría si la Iglesia desapareciera junto con todas sus fundaciones, colegios, universidad, corporaciones, parroquias, sacerdotes, religiosas, etc.?). En tercer lugar, también se equivoca al señalar que "además, la legislación chilena no contempla la objeción de conciencia en ningún caso..."; la CPR, en su artículo 19 Nº6 protege la "libertad de conciencia" (creo que una protección constitucional tan explícita es suficiente, ¿no?). En cuarto lugar, usted afirma que "el código sanitario debe ser cumplido por todos los chilenos y en consecuencia el formulario nacional también"; nuevo grave error: una norma constitucional prevalece por sobre la que menciona (me imagino que ya sabía). En quinto término, usted señala que "una de las reglas básicas de la sociedad es que todos deben respetar y cumplir con las leyes, no importando el poder económico o político que tengan. No hay nadie que esté por sobre la ley"; claro, toda la razón, y, como "no hay nadie que esté por sobre la ley", el Estado, quien es precisamente el que tiene un enorme "poder económico o político", cree estar por sobre la ley pudiendo vulnerar disposiciones constitucionales que justamente buscan resguardar el abuso de la autoridad.
Saludos y espero que por dignidad o por hacer honor a la verdad, se rectifique públicamente (podría ser en el mismo medio en donde señaló las barbaridades que le cité).