lunes, junio 16, 2008

Más Democracia y Participación


Estimados,
A continuación les copio el texto de una columna sobre democracia y participación que escribí para la edición de La Nación de hoy, lunes 16 de junio.

Espero sea de su interés y puedan comentarla.



Por Marcelo Trivelli
Perspectiva Política
Más Democracia y Participación


Ha llegado el momento de dar vuelta la hoja y tener esperanza de que Chile progresará con valores y produciremos un cambio de verdad, en donde las personas sean las protagonistas.

Ya es un hecho. La Concertación tendrá dos listas separadas de concejales para las elecciones municipales de este año. Ninguno de los llamados a tener una lista única de la Concertación surtió efecto en la negociación, y el bloque compuesto por el PR-PPD decidió llevar una lista propia para así aumentar considerablemente su número de candidatos.

En una coalición política la notificación o imposición no ayuda a la convivencia cívica, sino que genera roces y conflictos que son perfectamente evitables. En democracia, el diálogo y el respeto deben primar a la hora de relacionarnos los unos con los otros. A mi juicio, esta discusión muestra nítidamente la falta de democracia interna que tienen los partidos de la Concertación. Observamos cómo cada partido busca imponer un mecanismo que le asegure obtener un buen resultado en las municipales sobre la base de una regulación del mercado político electoral y así mantener sus cuotas de poder intactas.

Hoy, en la Concertación existe una pobreza de ideas y de visión de futuro, porque cuando se carece de un proyecto político que convoque a la ciudadanía, la ingeniería electoral lo reemplaza y se convierte en el centro del debate. Por ello, si queremos ganar las elecciones municipales y presidenciales tenemos que volver a los valores que fundaron la Concertación. Porque cuando se tiene un proyecto político que interpreta a los chilenos y chilenas, no se le tiene miedo a la democracia y a la competencia. Atrevámonos a competir y a que sea la ciudadanía quien decida. Los chilenos han dicho no más. La encuesta CEP donde 91% manifiesta tenerles "poca o nada confianza" a los partidos políticos es una señal que nos da fuerza para seguir adelante en nuestra campaña presidencial. Ha llegado el momento de decirles a todos los políticos de la transición que piensan que su poder e influencia es más poderosa que las voces de toda la ciudadanía, que ellos no son dueños de los cargos que poseen, sino que son de la sociedad y que es hora de que vuelvan a ella.

Me la estoy jugando por tener mecanismos estables que perduren en el tiempo que aseguren participación y competencia. Por eso he dicho atrevámonos a definir en primarias abiertas todos los candidatos a elección popular y que sea la ciudadanía la que elija a los mejores. Así existiría una posibilidad real de renovación de caras y de proyectos, porque podrían participar todos los líderes locales, jóvenes, mujeres y representantes de los pueblos originarios que así lo desearan.

Hoy nos enfrentamos a un decisión: continuamos siendo manejados por los hipócritas que están en la política o vamos a cambiarla abriendo espacios de participación para entregarle a Chile un proyecto de futuro que convoque a todos. Cuando yo sea presidente me gustaría contar con los mejores, con los jóvenes, hombres y mujeres capaces de entregar su tiempo y profesionalismo al servicio público, porque es irrisorio que en nuestra política sigan los mismos rostros que están hace más de 20 años.

Ha llegado el momento de dar vuelta la hoja y tener esperanza de que Chile progresará con valores y produciremos un cambio de verdad, en donde las personas sean las protagonistas. El llamado es a tener confianza en esta campaña, porque nosotros nos atrevemos a hacer las cosas de manera distinta. Les pido que confíen en ustedes y les pido que confíen en el sueño de que se puede construir entre todos un país mejor. Soy un convencido que los grandes cambios los alcanzaremos, no cuando nos dejemos dominar por los cálculos electorales, sino cuando sigamos nuestros valores, principios y sueños de un país mejor. Cuando detrás de un proyecto inspirado en los valores de la verdad, el esfuerzo, la meritocracia y la transparencia, unamos a Chile por un fin mayor.

2 comentarios:

LUIS dijo...

Sería un sueño tener un presidente con esas ideas tan claras y tan ansiadas por la mayor parte de la población.Estamos comprobando que la moderna socieadd industrial está tratando, constantemente, de incrementar el nivel de vida, pero no consigue otra cosa que disminuir nuestra calidad de vida. Mentir a los ciudadanos es indigno de personas que proclaman ser patriotas, y destruir la Patagonia es arruinar,SIN NECESIDAD ALGUNA, uno de los últimos rincones del paraíso. ¡Coraje y suerte! señor Trivelli

LUIS dijo...

Apreciad@s tod@s:No estimo que se trate sólo de Chile el problema político señalado por Trivelli; es un fenómeno universal.Y es que el actual sistema económico está tocando fondo ¡y no sólo en lo material!El sistema ha fomentado la codicia del Homo sapiens; recordemos la frase que difundió el economista Keynes: enriqueceros por encima de todo.Los seres humanos poseemos dos mentes; una es la que está programada para hacer el bien,sentir el amor a todo lo creado,compadecer a los que sufren.La otra, por el contrario,puede desarrollar el egoísmo más cruel demostrado en la guerras comercilaes,la insensibilidad ante el sufrir ajeno (animales incluidos)...Es un deber de cada uno fomentar y afirmar la mente positiva, mas nuestro actual sistema va dirigido en la otra dirección.Soy anciano y he visto como se transformó una gente maravillosa,humana, capaz de beber vino si hay vino y, de no haberlo, beber agua fresca, como decía Machado.Hoy es una nación corrupta,insensible a los padecimientos de los demás, regida por un capitalismo sin corazón, capaz de destruir la tierra si con ello logra acumular más y más.Y que nadie busque mi alineación política. Si acaso, pertenezco al grupo del Carpintero de Nazaret, del pobrecito de Asís,del Buda histórico y de otros grandes guías de la humanidad...
Estimo, en razón a lo expuesto,que necesitamos reorganizarnos para construir ese utópico mundo mejor (las utopías SÍ son posibles si hay voluntad e inteligencia para hacerlo)Lo primero es conseguir no más democracia, sino auténtica democracia con gobiernos sensibles no sólo al aumento de PBI,y en la cual el poder de decisión resida, en última término, en el pueblo.No concibo "democrático" un sistema que nos pide un cheque en blanco durante el tiempo legal de la legislatura.Hay que disponer de mecanismos que impidan acciones divergentes con las promesas en los programas electorales de la clase dirigente. Sé bien que eso no lo van a permitir de buenas a primera los poderes facticios,pero hay que intentarlo votando a personas íntegras y no a oportunistas mal intencionados.
Otro segundo logro sería una enseñanza aséptica a ideologías de cualquier cuño, obligatoria y gratuita, para que los jóvenes sepan pensar por sí mismos, originalmenteEllos son la única real esperanza para el futuro de la Tierra,siempre que estén preparados,sin ser manejados por multicolores propagandas difundidas en TVs y demás prensa "libre"...
Quisiera verter más pensamientos que la vida me ha ido enseñando, pero por no alargar éste comentario ya más,acabaré resaltando el problema de ENDESA en nuestra Patagonia.Nos quieren hacer tragar que el futuro de Chile depende de esa destrucción,ocultando las numerosas posibilidades que la técnica nos proporciona hoy para implantar otra alternativa menos lesiva,(¡y mucho más dentro de 10 años cuando empiecen a funcionar esas represas!)amén de establecer un plan nacional de ahorro energético.Cuando se es capaz de estar ciegos ante la destrucción de la Naturaleza sin sentido ni justificación alguna,no podemos por menos de sospechar que en el club de los políticos "algo huele a podrido". Espero que la valiente reacción del obispo Infanti de Aysén,(¡ésta sí es la Iglesia deseada!) logre convencer a las personas mal informadas de lo que eso va a acarrear a nuestra Patria ¡y a la Tierra entera!
Quisiera no haber dañado la sensibilidad de otras personas con mis palabras, pero mi desesperación ante esa destrucción por haber vivido otras similares en lejanas tierras, me pide que levante mi humilde voz para clamar en contra.
Sí Trivelli: Más democracia VERDADERA y más participación ciudadana.Pero ¿nos van a dejar?