lunes, julio 06, 2009

Un nuevo comienzo

Estimadas amigas y amigos:


En las últimas semanas he tenido la oportunidad y el privilegio de conversar con muchas personas y escuchar sus puntos de vista cuando estamos viviendo un “cambio de época”. El orden del siglo XX aún no termina de morir y el nuevo orden aún no se consolida.


Por primera vez en la historia, la Humanidad comienza a tomar conciencia de los límites de nuestra civilización y del planeta. La guerra, como herramienta de control, el dinero como mecanismo de poder y la depredación de nuestro medio ambiente como modelo de desarrollo dejaron de ser la solución y comenzamos la búsqueda de un nuevo camino basado en el conocimiento, la solidaridad, el respeto a los derechos humanos, la sustentabilidad ambiental y la globalización.


El desafío de hoy es entender que resulta inmoral imponer los costos del desarrollo a las actuales y futuras generaciones, aumentando las brechas entre las personas.


Chile no está ajeno a ello. Aún desde el sur del mundo tenemos mucho que aportar. Tenemos una gran responsabilidad con nuestros compatriotas. Terminada la transición a la democracia, nos ha faltado la voluntad y la decisión de emprender un nuevo comienzo, lejos de la comodidad que nos brindan los privilegios de los que hemos sido sujeto durante nuestras vidas y entendiendo que este siglo nos plantea nuevos y enormes desafíos.


El interés por lo público, la política, sigue presente en nuestra sociedad, en especial en nuestra juventud, pero quienes deben conducir estos procesos -los partidos políticos-, se han ido encerrando en sí mismos, siendo los grandes responsables de la apatía de la gente con la política partidista y el alejamiento de los militantes de sus filas.


Desgraciadamente, los partidos políticos han renunciado a la discusión de ideas, en particular el nuestro, la Democracia Cristiana. Realizamos un exitoso Congreso Ideológico que quedó guardado en algún cajón y nos hemos dejado guiar por el pragmatismo. Perdimos la capacidad de hacer política para construir un nuevo orden y subordinamos nuestro accionar a mantener cuotas de poder que consolidan, e incluso aumentan, desigualdades inaceptables en nuestra sociedad.


Los políticos tradicionales siguen creyendo que son los únicos intermediarios entre el poder y la ciudadanía. Tenemos que entender que en la sociedad de la información y el mundo global, las personas tienen mayores grados de libertad para informarse y para tener opinión propia, generando legítimas expectativas que persiguen una verdadera igualdad de oportunidades que hoy les son negadas. Ya no sólo se trata de superar la pobreza, se trata de construir una sociedad con cohesión social. Desconocer esta realidad, como ha sido hasta ahora, aleja a la clase política de la gente y hace cundir la desesperanza con expresiones de violencia delictual, con crecientes grados de inseguridad.


Nuestro país sigue anclado en el dilema entre Mercado y Estado, pero la pregunta es: ¿Para qué? Se dice que Mercado para el crecimiento y Estado para la protección social, pero el dilema de hoy es mucho más complejo y esa discusión está ausente del debate político.


En los últimos 20 años modernizamos muchos sectores de la economía, pero no pusimos atención a los efectos de la concentración económica. Tuvimos un crecimiento acelerado, pero descuidamos el medio ambiente. Generamos empleos, pero muchos de ellos no alcanzan la condición de decentes.


Desde el gobierno hemos logrado 100% de cobertura escolar, pero hemos consagrado la inequidad en el sistema educacional.  Los jefes y gerentes provienen de la educación privada mientras los de la educación pública son mano de obra no calificada.


Reformamos la justicia, construimos nuevas cárceles, duplicamos el número de personas en ellas, pero la delincuencia sigue alta porque no hemos sido capaces de prevenir y rehabilitar, por no hacernos cargo de las causas de esta realidad: desigualdades sociales escandalosas y un incontrolado tráfico de drogas.


Establecimos legislación para que, desde el sector privado, llegaran nuevas tecnologías, pero no pusimos atención a los precios exorbitantes que pagan los más pobres (celulares) y aún no las hemos masificado (Internet).


Generamos condiciones para la inversión extranjera, pero ella aún paga un monto miserable por los recursos naturales que extraen.


Hemos dado techo a dos millones de chilenos, pero les hemos negado la posibilidad de vivir en ciudades integradas, con todo lo que ello conlleva. Hemos extendido la expectativa de vida, pero hemos descuidado la dignidad y la oportunidad de la atención en salud.


Hemos abierto mercados en el mundo, pero exportamos mano de obra barata y no calificada. Hemos desarrollado el sistema financiero, pero las pequeñas y medianas empresas terminan trabajando para los bancos y los grandes conglomerados. 


Nuestro desafío es hacernos cargo de las raíces de estos males y no ser meros administradores del poder para consagrarlos con el pretexto de que no se puede avanzar más rápido.


Enfatizamos el rol del Estado, pero tampoco es el ejemplo a seguir, ya que resulta ser un mal empleador, un incierto sujeto de crédito, un deficiente proveedor de servicios. El Estado tiene una responsabilidad que va más allá de aliviar las nefastas consecuencias de las actuales injusticias. Un Estado asistencialista no es la solución para Chile.


El mensaje que nos dio la gente con la elección de la Presidenta Bachelet fue mucho más que un cuarto gobierno de la Concertación, pero no fue escuchado por nuestros dirigentes partidarios. Hoy, interpretan su alto grado de aprobación ciudadana por el manejo de la crisis internacional y el sello de protección social. Pero es mucho más que eso, la Presidenta encarna un cambio cultural de nuestra sociedad.


Ante la amenaza que representa una sociedad que está cambiando y que no logran entender, los dirigentes de la Concertación entraron en un proceso de regresión y de autoprotección que los aleja cada vez más de la ciudadanía.


Entre quienes tienen vocación política en la Concertación, muchos esperan que todo cambie con la llegada de un quinto gobierno de la Concertación, pero no hay ninguna indicación, más allá del discurso, que las cosas vayan a ser de una manera diferente. Otros, creen que el triunfo de la Alianza traerá una renovación obligada y que se podrá reconstruir el proyecto político desde la derrota. Los que dirigen, nunca pierden porque cambian las reglas del juego según su conveniencia. En cualquier posición, están renegando de la responsabilidad política de ser vanguardia de los cambios que Chile necesita con urgencia.


Hace cuarenta años ingresé a la Democracia Cristiana, casi al finalizar el gobierno de Frei Montalva y, junto a otros jóvenes adolescentes, soñamos con el socialismo comunitario al que nos invitaba Radomiro Tomic y el partido. La dictadura nos ayudó a reencontrarnos con nuestros valores y principios y la transición nos dio una oportunidad para plasmarlos de manera exitosa en Chile. Los nuevos tiempos nos imponen nuevos desafíos, pero nuestro Partido se muestra incapaz de asumirlos y, por temor a lo nuevo, por no ser capaces de comprender el Chile que construimos, se encierra en sus glorias pasadas y olvida los sueños de nuestros padres fundadores. La política se nutre y florece con propuestas de futuro, se marchita cuando sólo se rememora el pasado y se muere lentamente cuando se subordinan los sueños a la mantención del poder.


La decisión de dejar las filas de la Democracia Cristiana es triste y dolorosa. Son cuarenta años en que me he identificado con la flecha roja y he contribuido con mis aciertos y mis errores, con mis fortalezas y limitaciones a un proyecto común que hoy me es ajeno. La institución también son personas con quienes he compartido sueños y anhelos y también frustraciones y desilusiones. Es difícil cortar políticamente con ellos, porque son mis amigas y amigos, pero espero seguir contando con su amistad. 


Es difícil dejar la comodidad de los privilegios políticos, pero vivir y actuar de acuerdo a mis principios y valores es más fuerte. Tenemos que defender los principios siempre y no sólo cuando nos conviene. Tomar decisiones sobre seguro mata los sueños. Subordinar los sueños a “la calculadora en la mano” mata la pasión. Y hacer política sin la pasión por servir es entregarse a una vida vacía.

 

Siempre es tiempo para un nuevo comienzo.

 

Reciban un abrazo fraternal.

 


Marcelo Trivelli Oyarzún.

lunes, junio 08, 2009

Renuncia a la vicepresidencia de la DC

Hoy he presentado mi renuncia a la directiva de la Democracia Cristiana.

Hace seis meses me integré a la mesa para lograr tener reglas del juego estables respetadas por todos y que abrieran oportunidades a los que no tienen voz y no están en el poder.

Lamentablemente, con la excusa de la crisis que vive la DC se continúa gobernando con normas de excepción que se cambian según las conveniencias de unos pocos postergando a muchos que solo piden una oportunidad.

Por ello he llegado al convencimiento que continuar en la Directiva no contribuye en nada al objetivo propuesto inicialmente.

En relación al tema parlamentario, reconozco el esfuerzo de algunos por asegurarme un cupo, pero si lo aceptara estaría traicionando mis principios y a todos aquellas personas que no tuvieron la posibilidad de competir y que creyeron en mí para hacer valer sus derechos como militante del PDC.

La adhesión a los principios democráticos debe ser siempre y no sólo cuando a uno le conviene. Los problemas de la democracia se curan con más democracia y con más participación. A eso continuaré dedicando mis esfuerzos.

miércoles, abril 01, 2009

Parlamento, Carteles y Cárcel

A partir de la aceptación de Farmacia Ahumada de haberse coludido, el tema de los delitos económicos está nuevamente en la agenda pública. Junto a ello, aparecen distintos actores políticos y empresariales rasgando vestiduras y pidiendo castigos ejemplares.

Poco se dice que fue el Parlamento, hace unos pocos años atrás, la instancia que despenalizó, por amplia mayoría, el delito de colusión, es decir, que eximió de ir a la cárcel a los infractores.

Llama la atención además que el Fiscal Nacional Económico de la época, sea hoy el abogado de una de las cadenas de farmacias y muchos parlamentarios que han salido a denunciar estos hechos votaron a favor despenalizar este delito “de cuello y corbata”.

Soy un convencido de que es necesario dar penas de cárcel a aquellos que atentan contra la Ley de libre competencia, especialmente en este caso, porque la colusión de precios en medicamentos, afecta directamente la salud y la vida de las personas.

Terminemos con la hipocresía del Parlamento. Es hora de que en Chile los senadores y diputados hagan su trabajo y legislen pensando en las personas y no en los poderosos que controlan los mercados y abusan de su posición dominante.

jueves, enero 15, 2009

Profundicemos la democracia y terminemos con la exclusión


En los últimos días, ha surgido en la agenda pública la discusión respecto de un eventual pacto electoral entre la Concertación y el Partido Comunista. Comienzan a conocerse argumentos a favor y en contra, a realizarse cálculos electorales y a evaluar las consecuencias para la Democracia Cristiana.

Creo que en la vida se tiene que actuar por convicciones, valores y principios. Los cálculos son vistos con desconfianza por la ciudadanía y en nada contribuyen a mejorar la democracia.

Nuestro sistema electoral parlamentario, el binominal, desconfía de las minorías y por ello, las excluye. La exclusión, en el legislativo de referentes políticos, empobrece la política y deteriora la convivencia nacional. La exclusión arrincona a las minorías, las empuja a la movilización social y en muchos casos a la violencia, poniéndose al margen de la legalidad.

Si no somos capaces de darle verdaderos espacios de representatividad a todos los que hoy excluye el sistema político, estaremos incubando un gran malestar social. De seguir cerrados todos los espacios de participación, finalmente las minorías verán en la violencia su único medio de expresión.

Si como país queremos acceder al club de las naciones desarrolladas, debemos tener un manejo económico responsable, pero también tenemos que dar los pasos para que nuestra Constitución sea el reflejo de una democracia madura y no de un sistema que necesita tutelaje y protección.

Necesitamos con urgencia reformas políticas que terminen con la exclusión de minorías representativas, la inscripción automática y el voto voluntario, la democratización y transparencia de los partidos políticos, la elección universal de Consejeros Regionales e Intendentes y el reconocimiento de que Chile es un país unitario, pero que no es homogéneo.

Si el Parlamento no es capaz de actuar de acuerdo a las exigencias de esta época, quedarán en manos de los partidos las decisiones para ir logrando, por la vía de los hechos, cada uno de los objetivos de reformas políticas propuestas más arriba.

El sistema binominal ha llegado al límite. El surgimiento de minorías con representatividad ciudadana, expresada en la votación de concejales de octubre pasado, pone en riesgo la comodidad en que se encuentran los partidos con representación parlamentaria.

Un pacto electoral entre la Concertación y el Partido Comunista para la parlamentaria de este año, no resuelve el problema de la exclusión política en Chile. Para eso, es vital que trabajemos activamente con el fin de lograr los cambios constitucionales profundos que necesitamos, para que todos los movimientos sociales que aspiren a competir en política logren representar la diversidad de Chile y su gente.

Es por eso, que es vital una reforma a la Constitución que asegure más y mejor democracia, donde se termine con el binominal, para tener un sistema proporcional que asegure la representación de las minorías. Tenemos que aprobar de una vez por todas, la inscripción automática y el voto voluntario para que seamos todos los chilenos -y no sólo algunos- los que tomemos las decisiones que Chile necesita.

Así, lograremos un cambio de verdad, donde las personas volverán a ser los protagonistas y todos y cada uno de los chilenos tendrán las oportunidades que se merecen.

jueves, diciembre 04, 2008

Bien por la creación del Frente Anticorrupción

Esta semana recibimos una muy buena noticia. Me parece extraordinario que cinco organismos autónomos hayan unidos sus fuerzas para enfrentar la corrupción. Esto demuestra, que cuando existe convencimiento y voluntad política, se puede luchar contra este mal social que se está instalando en nuestro país.


Las instituciones firmantes –Poder Judicial, el Ministerio Público, el Tribunal Constitucional, el Consejo de Defensa del Estado y La Contraloría General de la República- entienden que para derrotar la corrupción hay que partir por reconocer que está mas extendida que lo que se reconocía hasta ahora.


Como sociedad tenemos que ser capaces de asumir que la corrupción es un fenómeno que no tiene color político, que esta presente en lo público y lo privado y que por lo tanto, está en todos lados, solo así vamos a ser capaces de derrotarla. Si las autoridades se dedican solamente a criticar al de al lado y a catalogar como “incidentes aislados“ lo que sucede bajo sus propias narices, no hay solución posible.


Por todo lo anterior la creación del Frente Anticorrupción es una buena noticia. Las autoridades tienen la responsabilidad de buscar y combatir las causas de esta lacra social. Porque no hacerlo, significa avalar la corrupción e incentivar que hechos como estos sigan ocurriendo.


Necesitamos coraje para lograr cambios profundos en el Estado. No bastan las buenas ideas e intenciones. Tenemos que apoyar esta iniciativa para que avance de manera decidida en esta lucha. Tenemos que atrevernos a enfrentar decididamente a los grupos de interés que, desde dentro del Estado, quieren mantener el statu quo.


A manera de ejemplo, cuando asumí la Intendencia el 2002, solicité la renuncia a todos los cargos de confianza técnico político y llamé a concurso público para llenarlos con jóvenes capaces, honestos y por sobre todo, con ganas de trabajar, fueron muchos los que, desde los partidos políticos, criticaron y descalificaron esta decisión que hoy es ley de la República.


Para derrotar la corrupción necesitamos retomar los valores de la transparencia, el esfuerzo y la honestidad, para asegurar una gestión eficiente que lleve a Chile por la senda del progreso con valores.

jueves, noviembre 27, 2008

Agua y participación ciudadana

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El 20 de noviembre participé en el seminario “Perspectivas de los recursos hídricos: ¿nacionalización de las aguas?” organizado por CONAPHI (comité chileno para el programa hidrológico internacional de UNESCO). Ciertamente ha sido el proyecto de Hydroaysén -con su intención de inundar la Patagonia- lo que ha abierto la discusión respecto del uso de las aguas en nuestro país.


Chile es uno de los países que tiene la legislación más libre mercadista en lo que se refiere a la propiedad del agua. En este escenario, el mercado es incapaz de dar respuesta a las necesidades de las comunidades. La codicia, la especulación y la destrucción del medioambiente, son el resultante del abuso de quienes hoy concentran la propiedad de los derechos de agua en Chile.


Es por eso, que creo profundamente que lo que debe guiar la discusión sobre la explotación del agua y de todos los recursos naturales, es el principio del destino de la universalidad de los bienes. Este plantea que los bienes tienen un rol social y son patrimonio común de todos los hombres a través del tiempo y de las generaciones. En otras palabras, es inmoral que las futuras generaciones carguen los costos del desarrollo actual.


Es evidente, que la ciudadanía entiende este principio, porque cuando existe el riesgo de un daño irreparable al medioambiente - debido al uso depredatorio de los recursos naturales- las personas actúan decidida y coordinadamente defendiendo sus intereses, los de sus hijos y los de sus comunidades.


Es así, como este martes, ingresaron más de 11 mil observaciones ciudadanas -de pobladores, organizaciones regionales y nacionales y centros de investigación, ONG´s- al estudio de impacto ambiental de HidroAysén. Este es el mayor número de cuestionamientos en toda la historia de Chile, presentado a una iniciativa sometida a evaluación ambiental.


Este es un ejemplo, sobre como la participación ciudadana debe ser el eje central del desarrollo, del progreso y del bienestar colectivo de la sociedad. Constituyéndose como un medio de democratización de los espacios institucionales que se gestan entre el Gobierno, las empresas y la sociedad.


Sin embargo, la participación ciudadana es un proceso que se va construyendo como consecuencia de un actuar en el territorio, que no se logra únicamente por la promulgación de un decreto o ley, sino en las prácticas cotidianas y en el trabajo articulado entre los diferentes actores.


Por ello propongo rediseñar nuestra división política administrativa y recuperar el concepto de provincias asociadas a cuencas con una legislación moderna que aumente los espacios de participación de todos los actores que deben convivir en ella. Incorporando en la discusión las variables de esta época como lo son, la gestión del agua, del aire, el transporte, los asentamientos humanos, la actividad económica, etc.


Soy un convencido, que con un nuevo ordenamiento territorial que asegure la participación ciudadana en función de un desarrollo común podremos generar contrapesos reales al poder. Así, construiremos un país que progresa con valores para todos y cada uno de los chilenos.

viernes, noviembre 21, 2008

Unidad en torno a un nuevo proyecto país


En los últimos años, cada vez que la Concertación se enfrenta a un escenario de crisis o incertidumbre, surge con fuerza las voces que plantean la necesidad de unidad, unidad y más unidad. Creyendo tal vez, que por el solo hecho de decirlo –y repetirlo constantemente- va a cambiar en algo lo que está sucediendo o lo que está por suceder.


Hemos visto como la palabra unidad -en el lenguaje de los políticos tradicionales- muchas veces significa obediencia a la determinación autoritaria y antojadiza de un líder o partido político. En otras ocasiones, significa que por el bien de la unidad, es mejor no competir, sino tomar decisiones a puertas cerradas. Y en la mayoría de los casos, intentan convencernos de que el debate respetuoso de ideas a partir de los distintos puntos de vista, dañan la unidad.


Entonces uno se pregunta ¿Ayuda a la unidad imponer condiciones para ser candidatos presidenciales? ¿Sirve a la unidad no sincerar las verdaderas posiciones y moverse en la ambigüedad? ¿Qué unidad podemos construir sin un proyecto o valores comunes?


Ciertamente, en estos días, no estamos construyendo nada, sino dando un espectáculo patético sobre cómo ordenar a una coalición que carece de ideas y proyectos comunes, bajo la excusa de la unidad. Para peor, se intenta alinear a la Concertación para seguir favoreciendo a los intereses corporativos que no permiten que surjan nuevos liderazgos.


Si queremos construir una unidad que sea verdadera –y no un pacto electoral- necesitamos recuperar los valores comunes que nos llaman a actuar en política: la profundización de la democracia, la justicia social, la redistribución del poder y la solidaridad, valores que se ganaron el respeto de la ciudadanía hacia la Concertación de Partidos por la Democracia.


Como Concertación, a partir de nuestros valores comunes, tenemos que trabajar fuertemente para lograr un acuerdo amplio entre todas las visiones, sin importar lo distintas que puedan aparecer hoy, para entregar a Chile un proyecto país distinto al actual, donde el centro de nuestro actuar sean las personas, sus problemas y sus sueños.


Con un programa común que establezca cuales son las metas y los objetivos que deseamos alcanzar como coalición podremos a hablar realmente de unidad.


Soy un convencido, que la unidad se construye en base a valores comunes y un proyecto compartido. Soy un convencido, que solo habrá unidad en la Concertación cuando se abran las puertas a la discusión y el debate de ideas. Cuando detrás de un proyecto inspirado en valores, unamos a la Concertación y a Chile por un fin mayor. La invitación, es para que construyamos un proyecto, para que Chile progrese con valores.


viernes, noviembre 14, 2008

El Cuento del Lobo


Terminadas las elecciones municipales, nuevamente surgirá en los discursos la promoción de la inscripción automática y voto voluntario, sin embargo, mientras los jóvenes no se inscriban e introduzcan una variable de incertidumbre en el proceso eleccionario, esta ley no se va a aprobar.

A pesar de ser “políticamente correcto” promover dicha ley que profundiza la democracia, para los políticos tradicionales no es conveniente hacerlo, porque introducen un nivel de incertidumbre en el padrón electoral.

Entonces ¿qué podemos hacer?

Soy un convencido de que no podemos quedarnos esperando que el poder legislativo promulgue inscripción automática y voto voluntario, porque simplemente no va a suceder. Soy un convencido también, que los cambios sociales profundos y duraderos parten desde la ciudadanía, parten desde la base de las sociedades.

Es por eso que ha llegado el momento que asumamos nuestra responsabilidad y produzcamos un cambio profundo en el sistema político. Para ello, tenemos que generar entre todos una campaña masiva de inscripción. Una campaña sincera y motivadora dirigida a los jóvenes y a todos aquellos que no están inscritos.

Si logramos que se inscriban por lo menos un millón de personas, se reconfiguraría el padrón electoral y seríamos capaces de exigir un cambio y renovación de la política y de los políticos.

Las próximas elecciones tienen que marcar la diferencia, tienen que marcar un antes y un después en la historia de nuestro país. Son las voces de los jóvenes los que tienen que mandar un mensaje claro y fuerte a todo Chile: no más de lo mismo, necesitamos un cambio.

Creo profundamente en la fuerza de la democracia y en la fuerza de las convicciones. Y estoy convencido que hoy es nuestro momento, hoy es nuestra oportunidad de comenzar a trabajar para construir un movimiento masivo de inscripción electoral para producir un remezón en la política.

Si la renovación de la política, la profundización de la democracia y la apertura de nuevos espacios de participación no lo hacen quienes hoy tienen la representación ciudadana, es decir Alianza y Concertación, surgirán ofertas populistas que capitalizarán el descontento.

Si la clase política en el poder no se da cuenta del grito de la ciudadanía por más democracia y más participación, no habrá nada que nos salvará del populismo.

lunes, noviembre 10, 2008

Un proyecto, sueños y renovación


Les dejo una columna de Cristina Moyano, doctora en Historia y Académica del Departamento de Historia de la Facultad de Humanidades USACH, publicada en el diario digital El Mostrador.

En ella la autora aborda temas que han sido batalla constante en mi vida política como por ejemplo la necesidad urgente de renovar las elites políticas y unir a la Concertación en torno a un nuevo proyecto político, con visión de futuro y enfocado en lo temas actuales.


Espero que les guste y dejen sus comentarios.


"El recambio de elites y el agotamiento de una cultura política"

Los resultados electorales de la reciente elección municipal han dado lugar a un sin fin de análisis políticos; la mayoría de ellos ha abordado como principales causas de la derrota de la Concertación (o del triunfo con "advertencias") el desorden político que vive el conglomerado gobernante, las tensiones internas dentro de los propios partidos, la incapacidad de renovación de la vieja elite que condujo la transición y las malas decisiones político-electorales tomadas por sujetos con nombres y apellidos.

Los políticos concertacionistas que acusaron recibo del golpe han resaltado la falta de unidad. Pero, ¿unidad, para qué? Responder a esta pregunta en medio del descalabro electoral, no es cosa fácil para un concertacionista, pues remite al análisis del proyecto de país, al proyecto de futuro que encarna la Concertación y que aspira a mantenerse hegemónico ante una fractura de la misma, demostrado por la pérdida electoral.

El 5 de octubre pasado, en la conmemoración de los 20 años del NO se visibilizaba públicamente una Concertación desgastada, incapaz de convocar a quienes aspira a representar. Con una Presidenta que hizo una especie de "mini cuenta pública de 21 de mayo", pues, en casi 40 minutos, hizo un recuento de los principales logros que la coalición gobernante había dado al país. Ese discurso conmemorativo que mira hacia atrás con visión de futuro, se quedó simplemente en el recuerdo de lo hecho sin proponer nada para adelante. Y esto, porque aunque la política sea una actividad que cada vez está en mayor desprestigio, todavía se espera de ella que pueda ser capaz de transmitir sueños, proyectos, quizás ya no utopías globales, pero sí una senda para seguir hacia delante. De eso está carente la Concertación y en ese contexto, el llamado a la unidad tiene poco sentido.

Por otro lado, el desorden político que vivencian los partidos que conforman la coalición gobernante no tiene sólo su explicación en la carencia de proyecto político que los aglutine y los oriente, sino que en el agotamiento de una cultura política. Esta cultura política concertacionista tiene sus orígenes en las experiencias de sujetos, construidas en el periodo dictatorial, basada tanto de las luchas de resistencia, como del exilio. Está encarnada en determinadas personas que, a juicio de algunos analistas, fueron derrotados brutalmente en estas elecciones municipales (derrota de los "titulares" se ha dado en llamar y el caso de Ravinet sería expresión de ello). Esta experiencia fundadora tiene sentido para quienes hoy, con más de 40 o 50 años de edad, participaron de ese pasado fundacional; pero lo tiene cada vez menos para quienes no lo vivieron y se han integrado a la coalición en los años de la pos dictadura. Para los primeros, la fundación y conformación de la Concertación fue una experiencia épica; para los otros, una experiencia de administración eficiente. Y, para ambos, el sueño compartido de una sociedad más justa basada en el crecimiento con igualdad en democracia.

Ese sueño tiene el signo de varios logros pero ¿es suficiente para garantizar un estilo político, un imaginario social? ¿Es suficiente para consolidar una cultura política que encarne sueños, estrategias, posiciones e ideas? ¿La experiencia de la administración agota la imaginación?

Cuando Marcelo Trivelli expresa que el descalabro electoral obedece a una crisis de renovación de la elite de la Concertación, se está refiriendo al cobro ciudadano por la incapacidad de renovar aquellos viejos cuadros políticos que son los artífices de la transición, pero que no han sabido catapultar ordenadamente su retiro para abrir paso a los nuevos actores, uno puede preguntarse ¿la renovación de las elites responde a decisiones racionales de individuos de dejar el paso a nuevos actores? ¿Quiénes son los nuevos actores que están esperando su paso para conducir los caminos del conglomerado? ¿Cómo se instituyeron y en función de qué fundamentan la validez de su llamado?

Analizando los procesos políticos transicionales en España o lo que ocurrió en México con el PRI, queda claro que los procesos de renovación no responden a decisiones de los actores que se retiran en una época de sus vidas en las que todavía se sienten activos sujetos de la política, sino que ocurren en momentos de crisis políticas. Esos son los espacios de coyuntura que abren paso para discutir sobre responsabilidades, desdibujar liderazgos o validación de nuevos actores cuyas propuestas sólo se escuchan cuando la tormenta da paso al silencio desgarrador de la derrota.

La crisis de 1973 permitió a la izquierda reinventarse, la dictadura permitió a la DC y al mundo socialista concertarse. Experiencias de vida, trayectorias políticas de actores para quienes esos episodios son fundamentales en sus respectivas culturas políticas partidarias.

Los medios televisivos difundieron, entre otros, una reflexión de Soledad Alvear muy decidora para comprender la actual coyuntura: "Si hubiéramos sido tan desordenados como hoy en 1988, jamás le habríamos ganado a la dictadura". La cultura del orden, de la disciplina, de la supeditación de ciertos intereses individuales en función de un proyecto democrático mayor, tenía sentido en la dictadura y en los primeros años de la transición. Sin embargo, la actual crisis da cuenta de que esa experiencia ya no sirve para aglutinar los nuevos mundos de la vida de las nuevas generaciones emergentes. La cultura política concertacionista se agotó con sus líderes derrotados. En ese contexto, ni los llamados a unidad, ni los juicios a las responsabilidades de las malas decisiones electorales, tienen sentido en el largo plazo.

Hoy cabe preguntarse ¿cómo repiensa la Concertación un proyecto después de la derrota? Allí su memoria histórica tiene mucho que aportar. Sin embargo, el problema reside en cómo esa memoria logra convertirse en capital social para las nuevas generaciones políticas que aspiran a participar de la conducción de un quinto gobierno. El desafío es mayor que un mero cálculo de ingeniería electoral.

viernes, noviembre 07, 2008

Obama y el Estado de Derecho


Barack Obama comenzó su discurso de celebración diciendo “Si todavía queda alguien por ahí que aún duda de que Estados Unidos es un lugar donde todo es posible (…) quien todavía cuestiona la fuerza de nuestra democracia, esta noche es su respuesta”.

Hace 21 meses atrás ningún analista político tradicional o los integrantes de la elite habrían apostado a que Barack Obama sería el presidente número 44 de Estados Unidos. Sin embargo, el pueblo estadounidense habló fuerte y claro, para un cambio y un liderazgo nuevo, que fuera capaz de inspirarlos a trabajar por un fin mayor a ellos mismos.

Obama logró ser electo Presidente, no sólo por sus capacidades personales, sino porque en EE.UU. las primarias internas de los partidos son un procedimiento establecido.

Ello, permitió la competencia de proyectos, ideas y sueños de los ocho candidatos demócratas que participaron en este proceso. Las primarias permitieron que la ciudadanía y no las cúpulas de los partidos, manifestara su preferencia de manera informada, libre y democrática.

Entonces, ¿qué lecciones podemos sacar para Chile?

En nuestro país la mayoría de los políticos toman sus decisiones únicamente en función de las encuestas. Ellos, no son capaces de entender que las encuestas son sinónimo de falta de renovación, porque miden hacia atrás, mirando el pasado y no dan ninguna posibilidad a quienes quieren entrar en competencia cuando vienen desde abajo.

Por eso son tan importantes las campañas y las elecciones: para que exista la posibilidad de que la gente conozca a los nuevos candidatos junto con sus propuestas y sueños. Sin competencia, no hay renovación posible.

La principal lección, es que en Chile no existe un Estado de Derecho que garantice la competencia. No existe institucionalidad que permita la posibilidad de renovación en la política.

Lo que tenemos, son partidos políticos que acomodan los mecanismos en función de los intereses de sus dirigentes. Es por eso, que lo más seguro es que el año 2009 compitan en la primaria de la Concertación los mismos dos candidatos de la primaria de 1993, cerrando oportunidades a nuevos liderazgos con renovadas ideas.

Hoy, nos enfrentamos a una decisión histórica que marcará nuestro futuro: continuaremos siendo manejados por los mismos de siempre o cambiaremos la política, creando una legislación que establezca la obligatoriedad de primarias -en los partidos y en las coaliciones- para todos los cargos de elección popular.

En febrero de 2008 fui a La Moneda a entregarle a la Presidenta Bachelet mi propuesta de que las primarias abiertas fueran un derecho garantizado en la nueva Ley de Partidos Políticos. Soy un convencido que con reglas claras y permanentes que aseguren competencia y participación, podremos alcanzar una democracia fuerte que se renueve constantemente y que acerque la política a las personas.

martes, noviembre 04, 2008

Terrorismo Especulativo



El domingo 26 de octubre terminó la campaña municipal y podremos volver a preocuparnos de los problemas que, como país, realmente son importantes y los que verdaderamente afectan a las personas. Este es el momento en el que tenemos que preocuparnos de la economía, para analizar cómo podemos enfrentar la crisis mundial y cómo podemos prevenir que se generen otras.


A estas alturas, sabemos muy bien que la principal causa de la crisis económica, fue el terrorismo especulativo que predomina en el sistema financiero estadounidense. En otras palabras, esta crisis se debió a la irresponsabilidad de los especuladores financieros que intentaron generar ganancias millonarias a costa de poner en el mercado títulos financieros que estaban contaminados.


¿Qué podemos hacer para detener el terrorismo especulativo y así evitar este tipo de crisis?

La respuesta no está en el mercado, está en la política. Porque es mentira que el mercado se regula así mismo. Es mentira que el mercado por si solo es la base de un desarrollo sustentable. Y es mentira, que el mercado se comporta siempre de manera racional.


Entonces, el Estado y la política, deben ser los encargados de regular y poner límites al mercado. Es vital abordar un sistema agotado por una alta concentración del poder y una frágil participación pública si queremos evitar futuras crisis. Las medidas adoptados por el Primer Ministro de Inglaterra Gordon Brown, son una señal política de que el Estado se compromete con el sistema, pero que no están dispuestos a ser subsidiarios, sino que serán nuevamente actores sociales.


Objetivamente, si la crisis se quedara únicamente en el sector financiero, los efectos sociales serían menores. Sin embargo, estamos viendo en nuestro país como el sector privado ya está postergando decisiones de inversión. Un sector como los compradores de vivienda están esperando ver qué pasa con las tasas de interés y el sector bancario ya ha restringido los créditos a pequeños y medianos empresarios, con la consiguiente disminución de la actividad económica y el posterior desempleo en que los más perjudicados sean los trabajadores y asalariados.


A agrandes rasgos se estima que esta crisis financiera una vez que se traspase al mundo real, producirá alrededor de unos 20 millones de desempleados en todo el orbe.


En tiempos de crisis, los poderosos nunca pierden y por eso es que debemos apoyar con fuerza y proteger a los más débiles. Lo más importante ahora es bajar las tasas de interés, para que los más perjudicados no sean los mismos de siempre, o sea, la Pyme y los trabajadores. Tenemos que mantener activas y funcionando a las pequeñas y medianas empresas a través de acceso a créditos y el pronto pago del sector público a aquellas empresas que operan con el Estado.

martes, octubre 21, 2008

¿Dónde están las Propuestas?


A largo de Chile se ha desplegado la campaña municipal. La principal crítica que se les ha hecho a los candidatos, es que en sus afiches no hacen referencia al partido político al cual representan. Esta crítica es muy válida, sin embargo, lo más preocupante, a mi juicio, es la falta de propuestas y de proyectos respecto del rol de los municipios en el desarrollo local.

La ciudadanía demanda la preocupación de las autoridades respecto de sus necesidades y problemas. Demandan, que aquellos que dicen “servirlos” sean capaces de asegurar un buen presente hoy, y un mejor futuro para sus hijos mañana.

Sabemos, que los países que no son capaces de entregar una educación pública de calidad, no serán capaces de integrarse al mundo globalizado porque el capital humano será insuficiente para competir en igualdad de condiciones con otras naciones.

Es por ello, que uno de los principales temas que deberían abordar los candidatos a Alcalde y Concejales, es la educación municipal. Hoy, querámoslo o no, la administración de la educación pública está en manos de las municipios, y por lo tanto, si queremos mejorar la educación es vital el compromiso y la dedicación de aquellos que aspiran a conducir los gobiernos locales.

Se requiere que los alcaldes implementen un cambio de paradigma para poder afrontar los desafíos que tiene las municipalidades y el Estado para mejorar la educación ahora y no en una o dos generaciones más.

Lo primero que debemos hacer es introducir una ética de la responsabilidad en la sala de clases. La educación debe basarse en los valores del respeto, la disciplina, la honestidad y por sobre todo, el valor del esfuerzo. Así, estaremos formando personas y no simplemente repetidores de contenido. Lo que incentivará una actitud participativa y reflexiva de los estudiantes respecto de sus deberes y responsabilidades.

Para esto, necesitamos educadores con vocación. Si nuestros profesores no están motivados, jamás vamos a lograr tener una educación de calidad. Entonces, tenemos que entregar los incentivos correctos (valoración social del rol del profesor y que esta carrera sea una de las tres mejores pagadas del país), para poder tener un ejército de nuevos y buenos profesores a lo largo de todo el territorio nacional.

Es importante también que las escuelas, liceos y colegios habrán sus puertas a las comunidades después del horario de clases. Para que sean un espacio público donde se pueda compartir, convivir y desarrollarse. Así, las familias podrán involucrarse y participar de la educación de sus hijos.

Soy un convencido, que las familias tienen un rol muy importante. De nada sirve la mejor educación, la mejor infraestructura, los mejores computadores, si los padres no apagan la tele a sus hijos y los incentivan y ayudan a hacer las tareas. No hay educación que remplace a las familias y las escuelas deben de hacer el esfuerzo por integrarlas en el proceso educativo de sus hijos.

Hoy es tiempo de que los candidatos asuman el compromiso de mejorar la educación municipal. Hago un llamado a todos aquellos que hoy compiten por un cargo, a que se atrevan a innovar y a buscar soluciones creativas y participativas para que todos (alcaldes, concejales, directivos, profesores, estudiantes y las familias) nos hagamos responsable de la educación de nuestros niños y jóvenes. Así, construiremos un país que progresa con valores para todos y cada uno de los chilenos

martes, octubre 14, 2008

Asamblea Constituyente ¡Ahora!



Muchos de los presidenciables han planteado la necesidad de tener una nueva Constitución para Chile. Sin embargo, no basta una nueva Carta Fundamental que sea hecha por los mismos de siempre para los mismos de siempre.


No podemos esperar cambiar la constitución autoritaria impuesta por el régimen militar, haciendo lo mismo que venimos haciendo desde 1990. El poder legislativo, no ha sido capaz de impulsar los cambios que necesitamos y no hay razones viables para creer, que ahora, podríamos tener un resultado distinto.


Seamos honestos, hoy nos enfrentamos a un momento decisivo de nuestra historia. Estamos frente al agotamiento del sistema político y una crisis de representatividad. Esto, se aprecia en la escasa participación de los jóvenes en política (el 80% de los jóvenes entre 18 y 30 años no están inscritos), en la marginación de sectores de la sociedad producto del sistema electoral y el gran desprestigio de las instituciones democráticas, entre otras cosas.


Soy un convencido, que nuestros valores fundamentales que nos constituyen como nación, se expresan en el ejercicio de la democracia. Es por eso, que Chile necesita una revolución democrática que garantice la participación efectiva de todos los sectores de nuestro país, sin exclusión. Solo así, lograremos crear una nueva Constitución que represente a la gran mayoría de los chilenos.


Es por eso, que en la última junta nacional de la DC, hice un llamado a atrevernos a una asamblea constituyente para alcanzar una real distribución del poder que contemple entre otras cosas: el derecho a plebiscito, la elección directa de Intendentes y Cores, que se legisle primarias abiertas, el establecimiento de un régimen unicameral que represente mejor la soberanía popular y que de una buena vez, la descentralización deje de ser un discurso de campañas para que sea una prioridad política de verdad y podamos construir un Chile desde las regiones y los gobierno locales.


La ciudadanía volverá a confiar en los políticos, cuando los políticos vuelvan a confiar en la ciudadanía. Por eso, tenemos la obligación ética de tomar una decisión audaz que asegure más democracia y participación.


Soy un convencido que sin asamblea constituyente, cualquier constitución es ilegítima. Hago un llamado a los políticos tradicionales a tener confianza en el aporte que pueden entregar millones de chilenos al desarrollo nacional .


La verdadera unidad, la verdadera movilización ciudadana no la alcanzaremos imponiendo una visión, sino convocando a todos a construir una que sea duradera y representativa de todos.


Soy un convencido que para dar vuelta la hoja de nuestra historia y comenzar a construir una nueva etapa necesitamos una nueva constitución cuyo eje motor sea la participación ciudadana y el entendimiento entre todos los actores sociales.


La invitación, es ha que nos atrevamos a tomar grandes decisiones para producir los grandes cambios que Chile quiere y necesita. Es hoy, y no mañana, cuando tenemos que atrevernos a seguir nuestros valores y principios para producir los cambios que marcarán nuestro futuro y lograr una asamblea constituyente y una nueva constitución ciudadana.

viernes, octubre 10, 2008

40.000 Kilómetros - Chile puede Progresar con Valores

Foto: Gira región del Maule, apoyo a concejal DC por San Rafael Marcelo Hernández

En nuestra última gira a la Región del Maule, alcanzamos la marca de 40.000 Km. recorridos por tierra en los últimos 12 meses de campaña. Ha sido una travesía donde he tenido la oportunidad de compartir con muchas personas y aprender de cada una de ellas.

Siempre he tenido una visión de Chile fundada en valores que se expresan en una conducta de honradez, esfuerzo, disciplina y vida en familia, donde cada uno de nosotros nos relacionamos y nos respetamos entre todos.

La inmensa mayoría de las personas que he conocido a lo largo de nuestra Patria, son responsables, trabajadoras, honestas, amables y solidarias. Sin embargo, han ido acumulando frustraciones y resentimiento al ver que el fresco, el patudo, el apitutado y el que se salta la fila les va mejor que a ellos.

A pesar de esto, siguen viviendo de acuerdo a sus valores y mantienen la esperanza de que se puede construir entre todos un país mejor. Son estos dos rasgos fundamentales, los que me motivan y me nutren de fuerza para seguir trabajando por un cambio para Chile y su gente.

Hay que ser realista, producir un cambio de verdad, uno que beneficie a los chilenos no es fácil. Vamos a requerir un esfuerzo de cada uno de nosotros trabajando duro todos los días, porque nos enfrentamos a los que hoy están cómodos y protegen sus posiciones de poder en el ámbito político, económico y cultural.

Esta es una tarea tremendamente difícil, pero estoy en política porque creo profundamente que es posible un cambio de rumbo. Porque soy un convencido que es necesario transformar la manera de hacer política, y esto se logra, siendo consecuentes con nuestros valores, principios y sueños de un país mejor.

Podría haber elegido quedarme en la comodidad de la casa, trabajando en la oficina y viendo todo lo que sucede en nuestro país como un simple espectador. Podría haber decidido no preocuparme de la violencia de género y los femicidios, no haber denunciado la escandalosa concentración del poder, haber hecho oídos sordos por la inaceptable destrucción que producirían las represas en Aysén y quedarme callado respecto de la nula participación ciudadana que existe en Chile.

Sin embargo, tomé la decisión de no caer en la comodidad, sino recorrer el país compartiendo con las personas para trabajar por Chile y su gente.

Hoy, no podemos permitirnos perder la oportunidad de buscar soluciones innovadoras y creativas que aseguren calidad en la educación, una atención digna en salud, el desarrollo de ciudades inclusivas, la protección del medioambiente, una lucha eficaz contra el narcotráfico y poner término a la violencia social, que la gran mayoría de los casos, comienza en el mismo hogar.

Estos problemas están en todo Chile. Pero me he dado cuenta, que las soluciones están en nosotros mismos, en nuestros valores, en nuestros principios, en nuestra esperanza de que podemos y debemos trabajar para que Chile progrese con valores.

La invitación, es a que se atrevan a soñar y que confíen, en que juntos, con trabajo y compromiso tenemos más fuerza para lograr los objetivos que nos proponemos.

viernes, octubre 03, 2008

TALLERES DE LIDERAZGO SEPTIEMBRE - FUNDACIÓN SEMILLA



Los invito a ver un video que muestra las actividades que realizaron 20 jóvenes en los talleres de liderazgo de la Fundación Semilla, institución que tengo el honor de fundar y presidir.

Estas imágenes fueron mostradas en la ceremonia de cierre de los talleres, a la cual asistieron cerca de 50 personas entre los jóvenes graduados, sus familiares y amigos. Fue una instancia muy emotiva, en la cual se entregaron diplomas a cada uno de los participantes.

Estoy convencido que si los jóvenes reciben oportunidades, ellos, responden de manera responsable y con entusiasmo. Necesitamos creer en una sociedad que sea capaz de distribuir de forma equitativa el acceso a las oportunidades y, por sobre todo, escuchar con atención lo que tienen que decirnos y aportar nuestras generaciones más jóvenes.

En las manos de los jóvenes no tan sólo está el futuro del país, como frecuentemente escuchamos, sino que también está el presente de Chile. Hoy ellos son cambio, hoy son creatividad, hoy son innovación y, por sobre todo, hoy son jóvenes y todo lo que ello significa.

En Fundación Semilla seguiremos trabajando para que nuestra sociedad se sustente en los valores de la verdad, el optimismo y la trasparencia y, por sobre todo, confíen en nuestros jóvenes.

Pueden ver más información y fotografías en www.fundacionsemilla.blogspot.com

miércoles, septiembre 24, 2008

Plegaria del Estudiante


Navegando por Internet me encontré con un blog, perteneciente a Camilo Herrera, en donde se encuentra una entrada que hace referencia a un texto escrito por el biólogo y filósofo Humberto Maturana llamado “Plegaria del Estudiante”. Éste apunta a una situación que a estado durante los últimos años en la palestra de la opinión pública: La educación y la relación de los actores educativos al interior de la sala de clases.

Lo escrito por Maturana me hizo mucho sentido con lo que hemos venido trabajando en Fundación Semilla, donde capacitamos a jóvenes en técnicas de liderazgo, cuyo eje central es generar líderes y no seguidores.

También, relacioné la Plegaria con lo que hemos denominado el Nuevo Espacio Educativo, cuyo principal enfoque apunta a mejorar la estructura básica de la educación: la sala de clases. Es en ésta donde se desarrolla y construye el aprendizaje, tanto de los educadores como de los estudiantes y es, por tanto, en esa relación donde debemos efectuar las transformaciones. Si quieren profundizar más en el tema la semana pasado subí una entrada referente al tema llamada “ Nuevo espacio Educativo”. (http://trivelli.blogspot.com/2008/09/un-nuevo-espacio-educativo.html)

Los dejo con la nota y espero que genere algún cambio en ustedes y en su entorno.


PLEGARIA DEL ESTUDIANTE

¿Por qué me impones
lo que sabes
si quiero yo aprender
lo desconocido
y ser fuente en mi propio descubrimiento?
El mundo de la verdad
es mi tragedia;
tu sabiduría,
mi negación;
tu conquista,
mi ausencia;
tu hacer,
mi destrucción.

No es la bomba lo que me mata;
el fusil hiere,
mutila y acaba,
el gas envenena,
aniquila y suprime,
pero la verdad
seca mi boca,
apaga mi pensamiento
y niega mi poesía,
me hace antes de ser.
No quiero la verdad,
dame lo desconocido.
Déjame negarte
al hacer mi mundo
para que yo pueda también
ser mi propia negación
y a mi vez ser negado.

¿Cómo estar en lo nuevo
sin abandonar lo presente?
No me instruyas,
déjame vivir
viviendo junto a mí;
que mi riqueza comience
donde tu acabas,
que tu muerte sea mi nacimiento.
Me dices que lo desconocido
no se puede enseñar,
yo digo que tampoco
se enseña lo conocido
y que cada hombre
hace el mundo al vivir.
Dime, que yo tejeré
sobre tu historia;
muéstrate para que yo
pueda pararme
sobre tus hombros.
Revélate para que
desde ti pueda yo
ser y hacer lo distinto;
yo tomaré de ti
lo superfluo, no la verdad
que mata y congela;
yo tomaré tu ignorancia
para construir mi inocencia.

¿No te das cuenta
de que has querido
combatir la guerra
con la paz, y la paz
es la afirmación de la guerra?
¿No te das cuenta
de que has querido
combatir la injusticia
con la justicia,
y que la justicia
es la afirmación
de la miseria?
¿No te das cuenta
de que has querido combatir
la ignorancia
con la instrucción
y que la instrucción
es la afirmación
de la ignorancia
porque destruye
la creatividad?
Tu conocimiento
nos muestra el mundo
o lo niega,
porque es la historia
de tus actos,
o lo negará porque
despertando tu imaginación
te llevará a cambiarlo
Deja que lo nuevo
sea lo nuevo
y que el tránsito
sea la negación del presente;
deja que lo conocido
sea mi liberación,
no mi esclavitud.

No es poco lo que te pido.
Tú has creído
que todo ser humano
puede pensar,
que todo ser humano
puede sentir.
Tú has creído
que todo ser humano
puede amar y crear.
Comprendo pues tu temor
cuando te pido
que vivas
de acuerdo a tu sabiduría
y que tú respetes
tus creencias;
ya no podrás predecir
la conducta de tu vecino,
tendrás que mirarlo;
ya no sabrás
lo que él te dice escuchándote,
tendrás que dejar poesía
en sus palabras.
El error será
nuevamente posible
en el despertar
de la creatividad,
y el otro tendrá presencia.
Tú, yo y él tendremos
que hacer el mundo.
La verdad perderá
su imperio
para que el ser humano
tenga el suyo.
No me instruyas,
vive junto a mí;
tu fracaso es
que yo sea
idéntico a ti."